La Biblia Intermitente

27 Julio 2009

MacBook Pro 13 pulgadas

No voy a justificarme sobre los motivos por los que ha llegado a mi casa procedente de Holanda un Macbook Pro de 13 pulgadas. Tampoco creo que los encontrara si me pusiera a buscarlos, aunque llegado el momento me encontrarán ellos a mí. Voy a desplazarme a Barcelona para vivir, estudiar y espero que trabajar a partir de dentro de mes y medio y mi iMac se me hace demasiado grande y pesado para acompañarme en esta nueva etapa de mi vida. Al menos al principio. Así que he decidido complementar este cambio con un nuevo equipo que he recibido hace escasos días y que está siendo la niña bonita de esta casa de maqueros. Porque si algo ha llegado con fuerza en estas cuatro paredes desde hace casi seis años ha sido la manzana mordida.

Este es el segundo portátil que entra por la puerta con la marca de Cupertino y el anterior es un vetusto aunque completamente funcional iBook G4 que ha pasado a manos de mi madre y a convertirse en el mediacenter de todos los vídeos y series que se emiten en el salón. Esta labor ardua puede ser suficiente para un equipo antiguo que aguanta las embestidas hoy en día pero, ¿qué se puede esperar de un portátil moderno en estos tiempos? La llegada de los netbooks ha sido demoledora y Apple parece vivir en una burbuja en la que sus portátiles de más de 1000 euros son la única solución aceptable aun en tiempos de crisis para llevar el equipo informático allá donde vayamos. Lo gracioso es que los números parecen darles la razón.

Este nuevo Macbook Pro fue pesentado a principios del pasado mes de junio durante la feria internacional que todos los años suele llevarse a cabo de cara a desarrolladores, la WWDC de San Francisco. En ella se renovó la gama portátil de la compañía, dejando algo marginado al actual Macbook a secas, que pasa a ser fabricado únicamente en plástico y con algunas limitaciones de hardware como menos puertos, pantalla de menor calidad y una batería de menor duración aunque extraíble.

MacBook Pro encendido

El Macbook de aluminio de 13 pulgadas presentado el año pasado, no obstante, ha pasado a llamarse Macbook Pro y ha añadido algunas diferencias más. Ahora comparte las características externas de sus hermanos mayores de 15 y 17 pulgadas: algunas buenas como el añadiddo de puertos Firewire 800 y de ranuras para tarjetas de memoria (ahora por fin Secure Digital) y otras no tan buenas como la batería no reemplazable que aun así aumenta su duración a las 7 horas y sus ciclos de carga nada menos que a 1000. No vamos a negar que los añadidos son considerables pero por ese lado hay poco que elogiar, era un paso natural.

Lo que sorprende de primeras de este nuevo Macbook Pro es la tan publicitada elaboración del armazón que lleva dentro una estructura competente aunque no de última tecnología. Se ha denominado al proceso ‘unibody‘ porque para tallar las piezas, el proceso de modelado parte de un bloque entero de aluminio, por lo que se puede aprovechar mejor este material y optimizar el espacio dedicado a los componentes internos. Este proceso de fabricación es el que desde hace tiempo se había estandarizado para los automóviles. El resultado es incontestable: al coger por primera vez un Macbook Pro tenemos una sensación de solidez y ligereza únicas, casi se nos podría pasar por la cabeza que el portátil ni siquiera ha sido ensamblado y se creó directamente así, de una pieza y funcionando.

MacBook Pro cerrado

Las conexiones son las habituales en un equipo de esta gama, con la eliminación de una segunda entrada de audio óptica como punto negativo importante. Ya de paso, uno o dos puertos USB más tampoco le hubieran hecho feo. La salida digital es la ya habitual Mini DisplayPort que poco a poco busca su lugar en los estándares audiovisuales.

Como lleva sucediendo desde los tiempos del primer Macbook Pro, incluye aparte del micrófono integrado una iSight frontal y, salvo en el modelo de 17″ donde es opcional, una pantalla cubierta por un cristal brillante. No voy a entrar en la controversia de las desventajas que tiene profesionalmente, ya que igual que potencia la pureza de los negros y contrastes de color, distorsiona los mismos y se hace difícil trabajar con fuentes de luz traseras. Digamos que está enfocado más a lo vistoso que a lo funcional, pero el panel que se ha montado en esta nueva gama es indiscutiblemente el mejor que haya visto en un equipo portátil y hay maneras de solventar las pocas pegas que se puedan encontrar por el dichoso cristal. Resumiendo este apartado, la pantalla es una razón de peso por la que elegir el Macbook Pro, y no hacen falta mediciones (que las hay) para notar la mejora.

MacBook Pro frontal detalle

La gráfica que se ha incluido es una ya conocida de la gama portátil, la Nvidia 9400GT, una integrada de 512 Mb que rinde decentemente aunque sin destacar con programas exigentes de retoque fotográfico, edición de vídeo y con juegos recientes si configuramos bien una partición Windows con BootCamp. La comparación con las antiguas integradas de Intel es ya absurda, pero quizá respecto a gráficas dedicadas que se montan en PCs portátiles se queda un poco por detrás, lo cual es algo a considerar para un equipo de su precio. La opción de montar una doble gráfica con la 9600GT no es viable en el modelo de 13″, pero por su rendimiento y consumo tampoco creo que merezca la pena. No obstante, veremos qué tal le sienta al equipo cuando lo actualice a Snow Leopard (la próxima iteración de Mac OS X) ya que es una de las gráficas a las que se le podrá sacar partido para acelerar tareas mediante OpenCL.

Y ya entrando en materia de software, para alguien que viene de un iBook bastante antiguo, la sensación de manejar el equipo mediante Leopard y sus accesos multitouch con el trackpad es una maravilla. El uso de Exposé es muy intuitivo y aplicaciones como Vista Previa, Safari o el nuevo Firefox 3.5, que aprovechan sus características, se usan más ágilmente que con los dos dedos que podíamos utilizar antes. Además la sensación física del trackpad es más apropiada, si bien el click se siente sólo en la parte inferior y perjudica levemente el movimiento del dedo como cursor.

Queda poco más que decir salvo que Apple se las ha arreglado para hacer del Macbook Pro un pequeño “libro” compacto, fácil de llevar, potente y sorprendentemente por encima del look&feel que muchos creen que domina la atracción de sus usuarios. Objetivamente es muy buen portátil, no perfecto, pero sí una gran elección por un precio cada vez más ajustado.

Post relacionados

Moon
Moon

Mi estreno en el Festival de Cine Fantástico de Sitges no pudo haber sido más certero, modestia aparte. La verdad es que el fugaz paso por...


Taking Woodstock: libertad entre bambalinas
Taking Woodstock: libertad entre bambalinas

Elliot es un joven con un incierto pasado bohemio que regresa a la tierra de sus padres, White Lake, para ayudarles a levantar su negocio: un...


Inglorious Bastards: This machine kills fascists
Inglorious Bastards: This machine kills fascists

Quentin Tarantino, el director por ósmosis, el artista del 'copypasta' y nunca suficientemente controvertido en la definición de genio. A...


Digg Technorati Delicious Meneame Blogger StumbleUpon Twitter Facebook Netvibes RSS Votar

palabra de visualmethod el 27 Julio 2009 @ 10:38

No hay comentarios aún

Comenta esta entrada: