
Como ya pudimos comprobar anteriormente, a uno le da la sensación de que la escena musical de Canadá (sí, ese país de donde es Shania Twain, la artista que por vender mucho ha de ser musicalmente intachable) es como una pequeña gran familia en la que los músicos tienen sus inquietudes personales y todos sus miembros ayudan a los demás. Esto, al contrario que puede pasar con los duetos de estrellas acabadas que pueblan las radiofórmulas hoy en día, da para descubrir más de un intérprete que ha pasado en segundo plano demasiado tiempo.
Owen Pallett nació en Toronto y desde su infancia fue criado con una eminente formación musical que procedía de su padre, organista de iglesia. Ya superando por poco la decena comenzó a componer sus propias piezas de violín e incluso llegó a aportar su música para la que era su otra pasión por aquel entonces: los videojuegos. En este caso también venía por parte de su familia, pues su hermano mayor fue diseñador y compositor en un pequeño estudio subsidiario de Epic que trabajaba en títulos de poca fama para PC.
Su talento para los instrumentos de cuerda y la composición de obras clásicas le abrieron la puerta a las orquestas nacionales y eventualmente a ser reclutado por grupos diversos. Fue sin duda con Arcade Fire con quienes se dio a conocer, ayudando con su composición a la sección de cuerda de sus dos discos (Funeral y Neon Bible) y siendo parte de la formación en directo desde 2004 hasta mediados del año siguiente, en que comenzó a trabajar en proyectos propios. En este vídeo podéis verlo a la derecha contando al público mientras comienza “7 Kettles”.
Como hemos dicho, en 2005 lanza su primer disco en solitario, Has a Good Come. Este debut obtuvo en su momento una tibia acogida quizás por el estilo demasiado clásico y apartado de tendencias que demuestra a lo largo de su duración, con pocas concesiones a la comercialidad ni gancho en las primeras escuchas. Y es que como sucede en toda su discografía (y más a medida que fue desarrollándose en la experimentación) no es sino tras algo de tiempo que empiezan a verse las cualidades en estas canciones. Sin embargo nadie dudó de la exquisita y culta visión del músico, que por momentos parecía transportarnos varios siglos atrás. Pasa por ejemplo con “Took Two Years To Win My Heart” que, a ritmo de vals, nos cuenta una historia del desamor y sus consecuencias.
En directo son dos características principales las que lo definen. En primer lugar la asistencia de transparencias con algunos dibujos y formas que su amiga Stephanie Comilang prepara para ambientar el escenario en sus actuaciones. Y en segundo lugar, el uso del ‘loop pedal’, que se ha convertido en sello característico suyo, así como de artistas más parecidos (Andrew Bird) o distintos (Dominique A). Con este artefacto es capaz de construir mediante capas de sonidos todos sus temas sin necesidad de más músicos. Un buen ejemplo está en esta canción que ya de por sí se compone a base de envolturas sonoras: “That’s When The Audience Died”.
En 2006 sigue la continuación de su primer álbum con el extraño título He Poos Clouds. Aunque más centrado en los ambientes y delirios a veces conducidos a terrenos oscuros, siguen encontrándose hermosos temas y todavía con mejores arreglos. Sigue estando también patente la afición de Owen por los juegos de rol en canciones como “He Poos Clouds” en el que cuenta la historia de amor hacia un personaje de videojuego; por algunas pistas que deja la letra podría suponerse que se trata de Link, protagonista de la saga Legend of Zelda. Poco hace falta decir de otra canción con el descriptivo nombre de “Many Lives -> 49 MP”. Hasta en lo musical toma varias referencias de composiciones de Nobuo Uematsu o Kōji Kondō e incluso una de sus canciones es claramente un arrange a violín de la tonadilla “Star Maze” del Super Mario Land 2.
A partir de este segundo disco y aunque lleva amenazando con un tercero desde hace ya casi tres años, se ha dedicado más a las colaboraciones de nuevo con muchos grupos y solistas norteamericanos: Beirut, Patrick Wolf, Hidden Cameras, Grizzly Bear, Jim Guthrie… y ha llevado a cabo versiones de otros tan dispares como Bloc Party o hasta Mariah Carey. También ha lanzado singles sueltos para recopilatorios en los que se percibe una tendencia cada vez más acentuada hacia el surrealismo. Desde aquí os recomendamos una escucha concienzuda a los dos LP que lleva publicados este personaje tan singular y que ha participado, gracias a su destreza como violinista, en tantos proyectos de calidad.
ESCUCHA EN SPOTIFY
Final Fantasy – Has A Good Come
Final Fantasy – He Poos Clouds


















La Biblia Intermitente es un blog/e-zine de periodicidad nula en el que, desde la perturbada visión de su creador (no hay más que ver el retrato arriba expuesto), se explica y analiza todo lo que le llega a través de sus sentidos. 




