La Biblia Intermitente

23 Junio 2009

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Una de las (pocas) ventajas de haber abandonado, espero que durante el justo tiempo, la vida laboral de oficina, es que puedo permitirme lujos como ver un capítulo o dos de series pendientes sin la preocupación de quedarme dormido, ni el remordimiento de un despertador que se prepara para martirizar mis primeros segundos del día. Esta circunstancia hace que al fin pueda ponerme al día y terminar temporadas que tenía empezadas pero que se quedaron en segundo plano por varios motivos.

Este estreno de la cadena FX norteamericana, cuyo primer capítulo se emitió a principios de septiembre de 2008, ha sido una de las que he tenido a bien finalizar para encontrarme con una buena serie en general, que tampoco destaca especialmente en nada respecto al resto pero que puede presumir de una temática y actuaciones sin apenas tachaduras.

‘Sons Of Anarchy’ es, ante todo, una serie sobre el controvertido mundo de las pandas de moteros de la Costa Oeste de los Estados Unidos. Los dramas personales son varios y más o menos solventes, pero lo que trata esta serie es de darnos una visión lo más nítida posible de una realidad que perdura aún en la norteamérica más profunda. Se podría haber optado por un acercamiento simplista en el que los jinetes sobre el acero fueran héroes, bandidos, almas en libertad o condenados de la carretera. Sin embargo, esta producción de Kurt Sutter (creador de ‘The Shield’, una serie que podrá ser cualquier cosa menos insustancial) mezcla estas y otras concepciones que se pueden poseer para mostrarnos este mundo en el que la justicia y el crimen son en realidad la misma cosa: respetar y ser respetados.

En el pueblo californiano de Charming y alrededores, las bandas de moteros lo controlan todo: desde el comercio de bebidas alcohólicas a la logística de todo tipo de mercancías que circulen por sus carreteras; desde la venta de armas a las actividades benéficas. Hasta el momento, sin duda han sido los Sons Of Anarchy, cuyo nombre completo forma las siglas SAMCRO o más vulgarmente Sam Crow, los que han dominado el territorio por encima de hispanos, grupos de neo-nazis y demás descarriados que no obstante, viven de maravilla mientras no están en sus negocios. Sin embargo, una serie de acontecimientos van a perturbar esta paz impuesta y poner en jaque a una organización que se rige por valores que parecían perdidos en las décadas pasadas.

Por un lado tenemos a Jax, hijo del antiguo líder de la banda, que tiene que lidiar con el nacimiento prematuro de su primer hijo, Abel, debido al consumo de drogas de la madre y ex-pareja. Además descubre entre los recuerdos de su padre un manuscrito en el que se retracta de muchos de los actos cometidos y reprocha la senda que su banda estaba atravesando antes de su defunción.

Gemma y ClaySu madre, Gemma (interpretada por la esposa de Matrimonio con Hijos, Katey Sagal en un sorprendentemente fuerte papel) es la reina en la sombra de la organización tras casarse en segundas nupcias con el actual líder de los SoA, Clay (papel que hace Ron Perlman) y mantiene asombrosamente un rol de poder dentro y fuera de la cama manipulando a quien quiere. Para terminar de liar la historia, un golpe de venganza tras el robo de su armamento en un almacén inicia una guerra con otras dos bandas aliadas entre sí y todo ello despierta el interés de los federales, que empiezan a meter las narices en un territorio inhóspito para las autoridades. Al menos las que no han sido sobornadas.

Casi todos los personajes tienen su drama particular no obstante, incluso los más secundarios: dependencia de un estilo de vida, problemas económicos, viejas rencillas o malos vicios… conforman entre todos el rumbo hacia la desolación que queda patente en estos trece capítulos de la primera temporada. Los personajes principales parecen de hecho seguir una estructura dramática shakespeariana de turbias relaciones familiares y la lucha encubierta por deformar un reinado o conservarlo en las tradiciones de generaciones anteriores. Además, las tramas secundarias son interesantes en su mayoría, resultando algunas especialmente cómicas como la de un contable a quien la banda deberá proteger de la mafia china, sin contar con que el sujeto tiene un tic nervioso por el cual se masturba sin venir a cuento.

Pese a todo, ‘Sons Of Anarchy’ no es una obra maestra precisamente por imbuirse demasiado en el contexto en el que se encuadra la narración. Pese a tratar temas universales, el argumento deriva por momentos entre la acción y el gamberrismo mezclado con testosterona. Quizás ha sido casualidad pero se han juntado algunas series esta temporada bastante enfocadas al público masculino, y desde luego ésta es un ejemplo claro que hace que no termine de convencer. De todos modos queda en muy buen lugar y tiene unas actuaciones muy logradas, sobre todo la de Katey Sagal.

De ‘Sons Of Anarchy’ habrá que ver en próximos capítulos que se estrenarán allá por septiembre si puede convertirse en la excepcional tragedia familiar que se vislumbra o irá por otros derroteros que la echen a perder. De momento va mi voto de confianza y mi recomendación para este verano algo más ligerito en cuanto a series. Eso sí, preparaos para la garrulada y el olor a gasolina y goma quemada.

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palabra de visualmethod el 23 Junio 2009 @ 9:51

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