
Ya hemos hablado de lo que Yankee Hotel Foxtrot supuso para Wilco como banda y para la música en general. Dije que era un disco que sonaba innovador, espontáneo y revolucionario, y la verdad es que son adjetivos que le van al pelo. Sin embargo, hubo mucho trabajo y poco de improvisación para dar lugar a lo que acabó siendo el corte final del disco, y durante meses de grabación, producción y mezclas hubo momentos de gran tensión y sufrimiento. Un arduo recorrido que iba a quedarse en nada por cuestiones de marketing y que iba a dejar al borde de la pobreza a los músicos de este grupo.
La grabación de los temas compuestos por Tweedy y los suyos comienza con algunos acercamientos al material a finales de 2000, con el título provisional de Here Comes Everybody. Las tomas de estas canciones no satisfacen al grupo y en parte achacan el problema al enquistamiento de Ken Coomer, batería del mismo que se ve sustituido por Glenn Kotche, al que conoció Jeff durante la gira de Mermaid Avenue Vol. 2.
Tras la nueva incorporación, Wilco empieza a grabar los temas de nuevo en su propio estudio de grabación de Chicago, plagado de nuevos instrumentos y fuentes de sonidos con los que Tweedy y Bennett no dudan en juguetear y experimentar. A Reprise Records le costaba más de mil dólares cada día de grabación y tenía puestas sus esperanzas en que YHF se convirtiera en un gran éxito de ventas para la Warner; mientras tanto, las canciones iban tomando forma y los ruidos se iban agolpando en ellas sin mayor complicación. El álbum iba embriagándose de barroquismo y los de Wilco no se cortaban en definir su disco como algo muy distinto a lo que habían hecho hasta la fecha. El productor y los altos mandos cada vez estaban más ansiosos por saber si el disco sería un avance tan espectacular.
A principios de 2001, finalizada la grabación del disco, el grupo comienza a mezclar y producir las canciones y es cuando surgen los conflictos. Jay Bennett trataba de imponer su visión del disco argumentando que las canciones funcionarían mejor por separado, sin transiciones. Por otro lado Jeff Tweedy veía mejor el disco en su conjunto, quería dotarlo de entidad por sí mismo más que lanzarlo como un grupo de canciones, y tenía ideas sobre cómo enlazar unas canciones con otras y dotar a la producción de una coherencia completa.
En una de estas disputas, Bennett recrimina a Tweedy la falta de comprensión a sus ideas y provoca que a éste le entren nauseas y tenga que vomitar debido a su migraña crónica. Esta escena es una de las más representativas de “I’m Trying To Break Your Heart”, el documental de Sam Jones que recogió la producción del disco y de varios conciertos de Wilco desde 2000 a 2002. En él explica Tweedy su problema: “Me ha pasado desde siempre [...] A veces de pequeño tenían que llevarme al hospital porque llegaba a vomitar hasta 30 veces en una noche”.
La gota que colmó el vaso fue el fichaje de Jim O’Rourke para completar la mezcla del disco. La visión del productor iba en sentido contrario a la de Bennett, que empezó a verse opacado por sus compañeros. En el documental declaró que Jeff tenía miedo de dejar de ser él el centro de la banda, un miedo que consideraba infundado. Así pues, ya que todos estaban de acuerdo en que O’Rourke iba a darle un aire fresco al disco y que no deseaban más disputas, decidieron echar a Bennett del grupo. Actualmente el músico todavía anda enemistado con sus compañeros y ha demandado a Tweedy por royalties derivados de su aparición en el documental citado.
Una vez terminado el disco, el siguiente problema grave fue lidiar con la multinacional que tenía pensado lanzarlo. Reprise Records, filial de la AOL Time Warner, no vio con buenos ojos el material resultante y dudaba que el álbum fuese a tener gancho comercial. Antes que despilfarrar centenares de miles de dólares en promoción y dada la delicada situación que pasaban por entonces, sugirieron a la banda volver a mezclar e incluso grabar algunas partes del mismo para hacerlo más vendible, pero la respuesta fue un no rotundo: “Hemos pasado mucho para tenerlo listo así que o lo tomáis o lo dejáis”… Y Reprise no dudó en largarlos, romperles el contrato y dejarles con un disco sin sello que lo publique y con enormes deudas.
Ante la idea de no poder lanzar el fruto del trabajo que tanto sufrimiento (metafórico y literal) les había costado, Wilco tomó la decisión de publicar este material a finales de 2001 en Internet mediante su página web. Previamente habían sido filtradas versiones de baja calidad de sus temas, y en un gesto de resignación y comprensión, decidieron controlar el flujo de descargas y encauzarlo al menos de un modo oficial. El resultado fue que durante su gira de presentación tuvieron un rotundo éxito. La gente amaba las nuevas canciones y las cantaba como si hubieran sido el último hit radiofónico, a pesar de no haber sido lanzado en tiendas.
Las negociaciones se reanudaron con otros sellos discográficos y finalmente se lanzó el disco con Nonesuch Records. Como dato cargado de ironía, este sello no era ni más ni menos que otra subsidiaria de AOL Time Warner, aunque estaba más comprometida con los valores artísticos y ya gozaba de un aval en la buena acogida que había tenido el álbum.
Yankee Hotel Foxtrot llegó a los estantes el 23 de abril de 2002, tras el abandono de dos miembros de Wilco, la caída de Jeff Tweedy en la adicción a los analgésicos, una comprometida situación económica para todos y casi pudo decirse que la desaparición del propio grupo. Muchas pérdidas y malos momentos que no pesan tanto como la satisfacción de tener una obra capital para la música americana disponible para todos, y por la que debemos estarles agradecidos.


















La Biblia Intermitente es un blog/e-zine de periodicidad nula en el que, desde la perturbada visión de su creador (no hay más que ver el retrato arriba expuesto), se explica y analiza todo lo que le llega a través de sus sentidos. 




