La Biblia Intermitente

22 Abril 2009

Generation Kill

Como diría Solid Snake, “la guerra ha cambiado”. Han cambiado los medios, han cambiado los escenarios pero sobre todo han cambiado las personas. Antes la gente civilizada vivía apartada de los conflictos bélicos, simplemente con la carga de llorar a sus muertos; hoy contemplan como espectadores de lujo la muerte entre seres humanos a la hora de comer y se han insensibilizado. La exposición ante estos horrores no nos convierte en asesinos en potencia, pero ha derribado un muro entre el miedo al crimen y la cordura.

En Generation Kill, esta producción de los responsables de The Wire, seguimos las andanzas de un pelotón de soldados en plena Guerra de Iraq según las experiencias contadas de primera mano por Evan Wright, reportero de Rolling Stone que siguió su ascenso hacia el norte del país. Esta adaptación ha sido llevada en forma de miniserie de siete episodios, con una calidad y detalle excelentes y solo comparables a las mejores obras de esta casa, como Hermanos de Sangre. De hecho no es de extrañar que sea esta serie una de las que se vienen a la cabeza a lo largo de su desarrollo, si bien también he tenido algún recuerdo, sobre todo en los primeros episodios, de la gran película de Sam Mendes Jarhead.

Aquí los marines estadounidenses cobran el protagonismo por encima del hecho mismo de la guerra. Apostados en su campamento base en un principio, inadaptados al entorno, furiosos sin motivo como perros de caza, desdramatizando la trascendencia que puede tener en sus vidas el estar metidos de lleno en un infierno. El esquema es el mismo al raspar hasta el fondo: peones matándose entre sí por objetivos desconocidos muchas veces por ellos. Pero la llamada “Generation Kill” ha aprendido a no considerar desdicha alguna en todo esto, y mata cantando Generation Kill: Soldadossingles de April Lavigne mientras graba cadáveres con sus videocámaras planeando vender los reportajes cuando regresen, sin pensar en otro destino que la victoria. El soldado perfecto no es pues el más fuerte o el más eficiente al matar, sino el que menos remordimientos puede albergar.

Así veremos cómo los suministros se roban entre unidades amigas; cómo el aspecto de soldados sin bigote, afeitados y rapados es más importante que los objetivos militares para los altos cargos; cómo la mezcla de etnias que ha terminado de eclosionar en el ejército estadounidense no ha impedido el racismo y los estereotipos. En definitiva, todo lo que rellena las cabezas huecas de esta nueva juventud de clase media-baja que es lanzada con la marca del patriotismo aún caliente en sus carnes, deseando matar cualquier cosa que se les ponga por delante con sus armas de última tecnología.

Pero tampoco nos llevemos a engaños: Generation Kill no es la terrible crítica que corre en un solo sentido para objetar sobre la sinrazón del último descalabre estadounidense, o de la guerra misma. En esta serie hay héroes y hay personajes con los pies sobre la tierra, al menos la mayor parte del tiempo. Hay reflexiones que, incluso salidas de la boca del soldado más estúpido, hacen pensar en la lucidez temporal de quien hace solamente lo que le mandan. También hay escenas de gran tensión, que no por su exagerado grado de realismo carecen de emoción, sino más bien salen ganando.

El reparto es muy amplio y junto con el hecho de que parezcan todos iguales puede resultar confuso al principio. Aún así hay caras reconocibles y cuyo trabajo sobresale, como las de Alexander Skarsgård (True Blood) irreconocible sin su melena vampírica; James Ransone (The Wire) genial como el anfetamínico filósofo conductor del Humvee, o Chance Kelly (Fringe) quebrando la voz de un militar ex-enfermo de cáncer, hasta el punto de ganarse el apodo de “El Padrino”. Todos tienen su momento, a veces más ocurrentes de lo que cabría esperar de unos soldados algo zumbados, pero creíbles por lo general.

No me queda más que recomendaros este viaje realista por territorios de Saddam Hussein. Sin concesiones al espectador, que desde sus ojos recibe la más fiel muestra del hastío de la guerra, pero también de la crudeza y la desesperación. Quitarle a algo nefasto la épica, lo poco bueno o comercial que podría albergar, es una labor arriesgada pero que les ha quedado de lujo.

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palabra de visualmethod el 22 Abril 2009 @ 23:52

Un parroquiano comentó

voy a verla porque pinta bastante bien todo lo que has comentado y porque sus productores son los mismos de the wire y porque también uno de los últimos posts en espóiler la recomendaba, y si todo el mundo coincide por algo será, digo yo!

#1 kim deal @ 1:07, 23 de Abril, 2009

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