Es posible que en remotos lugares de los Estados Unidos de América más profundos, grupos como Fleet Foxes campen a sus anchas sin conocer música más allá de Crosby, Still, Nash & Young. Sitios en los que las tendencias se han detenido, donde todavía se considera un canon la pureza y la armonía vocal, las composiciones adornadas en su justo punto. No, no me refiero a poblados amish; quizás estos parajes son bosques y pueblos renacentistas, como los que nos presenta la portada del disco de debut de esta banda, inspirado en el cuadro Los Proverbios Flamencos, donde el lenguaje figurado se vuelve real y todo está fuera de su contexto.
El caso es que por suerte, en estos sitios parece existir Internet, y de vez en cuando es a través de este canal donde se dan a conocer bandas como Fleet Foxes. Si a finales del año 2007 empezaron a promocionarse vía MySpace, da que reflexionar el que en pocos meses ficharan con una multi como (los usureros de) Warner y editaran casi con simultaneidad su EP de presentación y un LP que profundiza en su estilo y que ha sido de lo más venerado del pasado año.
¿Y qué clase de moda ha traído a este grupo a los titulares de las publicaciones musicales? Precisamente la ausencia de una. Este curioso caso de artefacto fuera de su tiempo, como quien revisa una colección de vinilos antiguos recién descubierta en el desván, nos ha traído a todos una sensación de liberación, de que aunque sea dando marcha atrás todavía se puede hacer cosas que nos sigan pareciendo nuevas. El engaño que siempre funciona.
Y por supuesto tiene mucho que ver el casi excesivo perfeccionismo de todas y cada una de las canciones de este debut homónimo, que no dan sin embargo la sensación de meticulosidad que se les presume por los medios que se toman: coros con reverbs incluso a capella, que inundan las melodías con una ambientación agreste considerable; absoluto dominio de las guitarras acústicas sobre el resto de instrumentos, quedando especialmente bajo y batería en un segundo plano, y sobre todo la armonía de todas las composiciones herencia del folk pop de finales de los sesenta.
Canciones como “Ragged Wood” o “Quiet Places”, con sus bien llevados cambios de tiempo se van alternando con piezas más sencillas pero que tocan más hondo, como “Tiger Mountain Peasant Song” o “Meadowlark”. No obviar evidentemente la más directa del disco, “White Winter Hymnal”, por duración y por resumir perfectamente las señas de identidad de la banda. Eso sí, que alguien explique la broma privada de la letra de dónde sale.
Sea como sea, justamente se ha volcado mucha atención en este grupo aunque no me quiero poner en su pellejo a la hora de plantear su continuación si quieren complacer a las nunca condescendientes masas. Tampoco tendrían por qué hacerlo.
Os dejo con su participación hace escasos meses en uno de los conocidos Take Away Shows que hacen los franceses de LaBlogoteque:
http://www.vimeo.com/2143576Os dejo también con otro post de opinión sobre este grupo que entra un poco más de lleno en su anterior EP.



















La Biblia Intermitente es un blog/e-zine de periodicidad nula en el que, desde la perturbada visión de su creador (no hay más que ver el retrato arriba expuesto), se explica y analiza todo lo que le llega a través de sus sentidos. 





a mí me fascinan, hace algúnos meses hablé de ellos en mi blog. la verdad es que son una maravilla y nos han dado algo a lo que no estamos acostumbrados, nada del típico “hype” (aka hermano) de turno.
Verdad, verdad que te leí en su momento. Se me pasó hacerte trackback aunque lo tenía pensado.
¿Para cuándo en Málaga? ¿Hacemos apuestas?