La Biblia Intermitente

25 Diciembre 2008

Si alguien me preguntara, por circunstancias concretas e improbables de la vida, cuáles son mis directores asiáticos favoritos, le contestaría con orgulloso orden y certeza que son tres: uno japonés, Takeshi Kitano; uno coreano, Park Chan-Wook, y uno chino, Wong Kar-Wai. Queda muy bien porque los tres son muy bien valorados y además tocas de todo un poco en el cine del lejano Oriente.

Sobre el último hay una huella imborrable que han dejado sus películas. Un sello de identidad visual que ha marcado su obra, sobre todo sus últimas entregas, que cautiva a cualquier persona que se acerque a ellas con unas consideraciones previas de las que trataremos más adelante. Si los tres directores antes mencionados tienen personalidad, Kar-Wai es el que impregna externamente la misma a su cine, por tanto el que más rápido puede distinguirse. Esto lo vimos sobre todo con In The Mood For Love y 2046, dos pequeñas obras maestras de la dirección que comparten elementos estéticos, narrativos y argumentales en pos de transmitir sentimientos de amor y nostalgia, que es para lo que este director chino parece haber nacido.

No voy a entrar en detalles sobre su obra previa, eso queda para vuestra curiosidad. Vamos a comentar la última y tardía película que ha llegado recientemente a nuestras pantallas con una no poco sorprendente campaña de publicidad, que al menos en Málaga ha tenido bastante repercusión en medio exterior. Se trata de My Blueberry Nights, filme esperado pues se trata de la primera incursión en los entresijos del cine occidental por parte de este autor. Ya hemos visto que pueden salir cosas buenas, nos lo confirmó Ang Lee con (la por otro lado sobrevalorada) Brokeback Mountain.

Así pues, Wong Kar Wai se rodea de un reparto de estrellas con cabeza sobre los hombros y pies en el suelo, que son más que caras bonitas: Norah Jones interpreta a Lizzy, una chica que tras averiguar que su pareja la ha abandonado del todo por otra persona, decide recorrer el país para descubrir el amor verdadero. Y con ‘amor verdadero’ me refiero más al concepto que a la persona que puede representarlo. Mientras tanto, escribirá cartas al camarero que le ayudó a descubrir todo el “pastel” (pun intended) interpretado por un sobrio Jude Law de vuelta de todo. El resto del reparto desempeña sus roles en historias anexas a la principal, desde una guapísima y pasional Rachel Weisz a la compleja aunque algo pueril Natalie Portman, o el gran papel de David Strathairn como oficial de policía alcohólico que ahoga sus penas para anestesiar un corazón que no puede evitar amar demasiado a la mujer que ya se fue.

En este sentido, My Blueberry Nights es un calco de lo que ya eran sus anteriores películas: personaje desengañado en el amor recorre mundo escribiendo sus pensamientos, mientras observa y participa de las miserias sentimentales que va encontrando por el camino. Lo que era antes un periodista se convierte en camarera, lo que era antes el Hong Kong de los años 60 es la norteamérica actual. En definitiva, es el esqueleto que Kar-Wai domina con un cambio de piel que le abre las puertas de occidente. Un mercado que desgraciadamente quizá no esté acostumbrado al ritmo decididamente lento y contemplativo en el que siempre se mueve.

Incluso puede decirse que en el apartado técnico se copia descaradamente, lo cual casi siempre es bueno porque si algo sabe hacer este director es buscar el encuadre que mejor transmita al espectador lo que sienten sus personajes. Se le perdona hasta cierto punto el abuso ya casi enfermizo del efecto strobe, pues al menos la ambientación es más variada que en sus últimas películas, donde los personajes pasaban de un callejón a un pasillo y para de contar.

Volviendo al autoplagio, la banda sonora también recicla a base de armónica el famoso Yumeji’s Theme que se ha convertido en su carta de presentación musical. Una banda sonora impecable en cualquier caso, con temas de Ry Cooder, Ottis Redding, Cat Power (que también tiene un pequeño papel) o la propia Norah, y que voy a tener que añadir al par de discos que ya tengo de su parte.

Como resumen decir en primer lugar que hay que estar predispuesto a la parsimonia con la filmografía de este director, y a valorar especialmente las historias de amor. En ese caso recomendaría My Blueberry Nights a aquellos que quieran iniciarse en el cine de Wong Kar-Wai y sientan algo de rechazo al contexto que siempre ha marcado sus películas. Al resto, o bien no les agradará como ninguna otra lo podría hacer tampoco, o bien encontrarán esta cinta algo redundante, pero de todos modos se estarán perdiendo una bella historia de imágenes espléndidas que abunda poco, y menos lo seguirá haciendo, en nuestras carteleras.

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palabra de visualmethod el 25 Diciembre 2008 @ 15:26

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