Seguramente un día de la última década instalaste Winamp para escuchar tu música favorita en el ordenador. Lo abres por primera vez y te sorprende que se inicie automáticamente un archivo de audio que dice con reverb: “Winamp: it really whips the llama’s ass” Bien, detrás de esta frase de significado indescifrable se esconde uno de esos mitos ocultos de la música, una de esas historias de las que uno sabe que puede sacar un mensaje sobre la condición humana… pero no sabe cuál.
Wesley Willis, nacido en Chicago en 1963, fue un niño sin infancia que vivió casi toda su vida al borde de la pobreza. Quizás provocado por los abusos continuados de sus padres, sus condiciones de vida o simplemente porque le tocó, a los veintiseis años le diagnosticaron esquizofrenia. Este desorden mental por aquel entonces venía manifestándosele a través de tres voces que siguieron atormentándole toda su vida y a las que llegó a ponerles nombre: “Heartbreaker”, “Nervewrecker” y “Meansucker”.
Con el tiempo, Wesley tuvo una especie de revelación, una solución para acallar esas alucinaciones, sus “warhellrides” como las llamaba, la mayor parte del tiempo: esa solución era el rock, “the joy ride music”. También encontró un cauce para escapar en la pintura, sorprendiendo al propio Steve Albini por la increíble memoria fotográfica que tenía para dibujar paisajes urbanos de su ciudad. Fue tiempo después cuando se unió a otros músicos alternativos de Chicago y fundaron The Wesley Willis Fiasco Band, tratando temas como la presunta homosexualidad del fantasma Casper.
Años después, tras su separación del grupo, Wesley Willis inició una carrera en solitario que no puede tildarse sino de prolífica. Más de 1000 canciones en escasos diez años, con 50 discos cargados de temas a sus espaldas. Bien es cierto que la estructura de todas ellas es siempre igual, lo que se ha llegado a convertir en una seña de identidad. A saber:
Cada canción de W.W. se compone de un cuarteto (en realidad cuatro versos de longitud diferente y que pocas veces riman), un estribillo, otro cuarteto y estribillo, un puente instrumental que puede llegar a durar minuto y medio, otro cuarteto y estribillo. Finalmente, para cerrar la canción, Wesley pronuncia SIEMPRE “Rock over London, Rock on Chicago”, frase representativa de un programa de radio, y un eslogan de una marca cualquiera.
Las canciones además, al carecer de banda de músicos, las tocaba sentado con un teclado puesto en modo automático, de forma que la melodía apenas tiene cinco variaciones y solo cambian las notas que toca, con irregular concepto de armonía todo sea dicho. La impresión general al escuchar a Willis es que parece que es todo una broma absurda, pero nada más lejos de la realidad.
Además, Willis trata temas ofensivos y burdos hasta la obsesión: llegó a componer varios discos ENTEROS sobre cómo le metía palizas a superhéroes o insultando a sus demonios, instándoles a que le chuparan la polla o el culo a toda clase de animales. También opinaba sobre marcas como McDonalds (famoso su tema por la película Super Size Me) o American Airlines, o cantaba sobre la admiración que profesaba a gente como Johnny Depp, Alanis Morissette o Kurt Cobain.
Se pueden hablar de muchísimas más rarezas de este artista que llegó a ser ídolo e influencia de artistas como Eddie Vedder o Billy Corgan: sus enormes dimensiones, de 1,98m y 160 kg de peso; su manía de chocar la cabeza con todo el que se le ponía por delante, lo que le ganó su característico callo en la frente; o los dos documentales que se filmaron tras su muerte en 2003 a causa de leucemia… y los que quedan. Sin embargo, creo que sus muchísimas canciones le definen perfectamente. No en lo musical, pues decir que eran malas canciones es quedarse corto, sino en la actitud que tuvo con sus infantiles y obscenas letras, que lo convirtieron para algunos en lo más rompedor desde el punk y que le hace merecedor del título de “Daddy del Rock’n'Roll”.



















La Biblia Intermitente es un blog/e-zine de periodicidad nula en el que, desde la perturbada visión de su creador (no hay más que ver el retrato arriba expuesto), se explica y analiza todo lo que le llega a través de sus sentidos. 




